CARLO BRAVO: UN SOÑADOR DE INCONMENSURABLE TALENTO.

CARLO BRAVO: UN SOÑADOR DE INCONMENSURABLE TALENTO.

CARLO BRAVO: UN SOÑADOR DE INCONMENSURABLE TALENTO.Por balletoperafan.

 

El joven bailarín tapatío Carlo Bravo posee un talento especial. Desde que tiene memoria ha estado cercano al maravilloso mundo de la danza y a sus veinticinco años ya es un bailarín profesional que se ha preparado en Lyon, Hamburgo y la ciudad de Guadalajara con maestros de apreciable disciplina y talento didáctico. A unos días de su actuación en las funciones de la célebre obra El Cascanueces de Tchaikovsky en el escenario del Teatro Degollado con la participación del Ballet de Jalisco y la Orquesta Filarmónica de nuestro Estado, Carlo aceptó charlar con nosotros y compartirnos parte de su vida en una conversación agradable y sincera.

 

Platícanos de tus inicios como bailarín. ¿Cómo se dio tu afición hacia la danza?

Yo comencé desde muy pequeño. Mi mamá me llevaba a sus ensayos y funciones de danza y al principio solo me atraía la música. Yo quería jugar, saltar, gritar pero tenía que atender clases de danza, así que no tuve una infancia normal. Yo era más de deportes, de futbol, natación, sin embargo mis primeras clases de ballet fueron a los 7 años, las tomé por un año y luego me ausenté de ellas por mi afición deportiva, tomé clases de karate, etc. A los 15 años retomé las clases artísticas, entré al CEDART (Centro de Educación Artística) con la idea de estar en el área de música sin haber elegido algún instrumento en particular. Estado allí decidí darle otra oportunidad a la danza y me di cuenta de que realmente me gustaba y lo podía hacer. Entré entonces con la excelente maestra Doris Topete a tomar clases que eran desde las 4 de la tarde hasta las 9 de la noche. Tomaba clases con estudiantes jóvenes y la pasaba muy bien, fue entonces que Doris invitó a cierta maestra europea a Guadalajara para una serie de clases maestras. Ella me vio bailar y me concedió una beca para estudiar en Lyon, Francia. Hice audición en distintos sitios de París como el Conservatorio y la Opera. En ambos quedé sin embargo por razones personales no pude permanecer más tiempo allá. Mi regreso coincidió con la apertura de la Compañía de Danza Clásica y Neoclásica de Jalisco, entré en el cuerpo de baile y allí permanecí por espacio de un año. Ahorré y me fui a hacer audiciones al Ballet de Hamburgo, donde me quedé e hice mis estudios. De allá me fui a la compañía de danza de Santiago, Chile, luego bailé en San Antonio y Miami, para luego regresar a México. Y aquí estoy en la compañía Ballet de Jalisco desde entonces.

 

¿Cómo se da tu ingreso al Ballet de Jalisco?

Ya tengo tres años en la compañía. Para ingresar hice mi solicitud, envié fotos, y me invitaron a una audición muy larga, pues hubo clases para mujeres, clases para hombres, hubo varios cortes para Pas de Deux, variaciones de diversos ballets, recuerdo que estuve en la audición casi todo el día, quedaron en avisarnos quienes serían los solistas, los principiantes y cuerpo de baile. Resultamos seleccionados como solistas Karel Hernández, Norman Barrios, Randy Pacheco y yo. A excepción de Randy, todos seguimos en la compañía como solistas.

 

¿Cuáles ballets son tus favoritos?

A mí me gustan muchos los ballets dramáticos, aquellos que te exijan actuar y no solo una gran técnica: Giselle, Onegin, La Dama de las Camelias. El repertorio del Ballet de Hamburgo es maravilloso, tienen a ese coreógrafo espléndido llamado John Neumeier que crea coreografías geniales. Sus movimientos tiene un significado, no hay nada de relleno, todo está perfectamente analizado, siempre hay un por qué en su trabajo escénico. Así que todos los ballets que vi allá me parecieron fascinantes. De los que he bailado me ha gustado mucho Romeo y Julieta. Las producciones del Ballet de Jalisco han estado muy bien hechas, sin embargo creo que falta más repertorio y más invitaciones a coreógrafos extranjeros con distintas visiones y lenguaje artístico. Cada coreógrafo aporta cosas nuevas y positivas. Hemos tenido la suerte de trabajar con grandes maestros, hace poco con Darío Elia del Ballet de Holanda tuvimos una clase magistral, por ejemplo. Cuando ellos vienen y nos comparten su visión y talento uno se emociona y aprende muchísimo. Cuando vino el coreógrafo Nilas Martins (hijo del director y bailarin danés Peter Martins) a montar Who Cares de Balanchine tuve la suerte de que me viera y eligiera como principal. Tengo fe que se pueda hacer aquí el Lago de Los Cisnes que seguro será una gran producción.

 

Platícanos del Ballet El Cascanueces de Tchaikovsky que veremos en el Teatro Degollado este fin de semana.

Como todos los años me tocará interpretar al Rey Ratón en el primer acto. Es muy divertido pues interactúo mucho con los niños ratones, jugamos y nos reímos mucho. En el segundo acto seré el bailarín árabe y el intérprete del Vals de las Flores. Es una obra familiar muy gustada y me encanta participar en un cuento tan bonito y clásico.

 

En tu opinión ¿Hay mucha competencia actualmente en el ballet de nuestro país?

Si, actualmente hay muchos bailarines de elevadísimo nivel. No solo mexicanos sino también extranjeros. Hay competencia como en todas partes. Sin embargo ceo importante el apoyo del gobierno hacia la cultura para seguir fomentando los talentos que nacen y se realizan profesionalmente aquí.

 

¿A cuales bailarines admiras?

Hay muchos. Cuando estuve en Hamburgo tuve la oportunidad de participar en algunos espectáculos de la compañía de Ballet aunque era un estudiante y atestiguar el gran talento de varios solistas. Admiro mucho a uno de sus solistas principales, Sasha Riabko que es un bailarín joven invitado en diversas galas y que no baila escenas de virtuosismo, sino obras de gran expresividad y significado. Po eso me gustaba tanto verlo. En París vi al español José Martínez que también es mi ídolo. Una estrella de gran fortaleza técnica y virtuosismo. Otro bailarín excelente es el chileno Luis Ortigoza quien este año se despidió del Ballet de Santiago, Chile. No puedo dejar de mencionar a Daniil Simkin y varios bailarines cubanos que también son de primera línea.

 

¿Qué hay dentro de ti cuando bailas? ¿Qué sientes? ¿Qué experimentas?

Todo depende de lo que baile en cada momento. Últimamente he tomado la actitud de verdaderamente meterme en mi personaje y no preocuparme tanto de las cuestiones técnicas. El año pasado en Cascanueces me iba muy bien en los ensayos, sin embargo en la segunda función me puse muy nervioso y no me fue bien por poner más atención en lo técnico y no concentrarme integralmente en mi parte. Yo quiero ofrecer un Carlo concentrado al público, un Carlo que actúa y siente la gama de matices de su personaje. No solo ejecutar sino también actuar realmente. También hay que buscar la identificación con la obra que vas a interpretar.

 

¿Cuáles son tus planes para el futuro?

Soy alguien que sueña. Estando en el extranjero pude ver un mundo diferente, fascinante, sin fronteras ni limitaciones, un mundo con muchas oportunidades que quiero tomar, también deseo hacer audiciones en diferentes compañías y tomar la oferta de trabajo que tengo en Europa. Así mismo te cuento que me gustan mucho los idiomas y me gustaría prepararme más en ese rubro, se me facilita mucho el inglés, francés e italiano. También eso me ha ayudado mucho en la danza cuando vienen maestros extranjeros. Ser maestro de idiomas me atrae mucho también.

 

¿En este momento de tu vida y de tu carrera te consideras una persona, un artista feliz?

Si me siento una persona feliz al estar aquí con mi familia y amigos, pero en mi profesión me siento insatisfecho. Siento que hay mucho más por explorar y conocer. Tengo muchos sueños y metas. Por ejemplo, en el aspecto del ballet me gusta más la danza moderna que también es importante y se baila en todas las compañías del mundo excepto aquí. Quiero ampliar mis horizontes personales y artísticos. Sé que tengo el potencial y que podré realizar todos mis anhelos.