LUPITA MOSQUEDA, una voz para la eternidad.

LUPITA MOSQUEDA, una voz para la eternidad.

LUPITA MOSQUEDA, una voz para la eternidad.

Por Balletóperafan

 

La maestra Lupita Mosqueda posee una de las voces más hermosas dentro del panorama del canto profesional en México. Nacida en Guadalajara, desde muy joven mostró sensibilidad hacia la música y dio a conocer las virtudes vocales que la Naturaleza y Dios le concedió. Su tesitura es de soprano lírico, aunque canta cómodamente arias de coloratura habituales en voces ligeras, pero también posee robustez sonora y destellos más dramáticos. A lo largo de su carrera ha sido dirigida por importantes conductores de orquesta como lo son Enrique Patrón de Rueda, Héctor Guzmán y José Guadalupe Flores, además de haberse presentado en el Palacio de Bellas Artes y el Teatro Degollado en frecuentes ocasiones.

En charla exclusiva para Enguadalajara logramos conocer gran parte de su preparación, de su experiencia y muy especialmente de su postura, casi espiritual,  ante el arte canoro.

 

Platícanos de tus inicios como cantante:

Cuando yo entré a la Escuela de Música de la Universidad de Guadalajara, en la década de los ochentas,  fue para prepararme como percusionista. Yo quería ser una gran baterista de jazz o de rock internacional. Yo estudiaba con gran ahínco, incluso me dejaban cierta tarea y yo la triplicaba pues quería enriquecer mi preparación. Sin embargo, al pasar por las aulas de canto yo cantaba y llamaba la atención de los maestros que me decían “eres muy afinada, ¿Por qué no entras a clases de canto?” entonces me convencían para entrar a vocalizar y aunque inicialmente no era lo que yo buscaba, aceptaba como pasatiempo. Después comencé a tocar timbales y me integré a la Banda del Estado. La vida da muchas vueltas, entonces poco a poco me fui metiendo al universo del canto, en aquel tiempo había un coro en el escuela llamado Coral Handel donde comencé a cantar y a dirigir también, luego supe del Coro del Estado, dirigido por el maestro Daniel Ibarra, audicioné,  entré y comencé a dominar el arte de los conjuntos corales. Allí estuve por espacio de once años, el aprendizaje fue notable, y me fui enamorando del canto. Con el tiempo me convertí en solista y tuve la oportunidad de cantar el Réquiem y la Misa e Coronación de Mozart con el maestro Ramón Schade y la Orquesta Autónoma de Guadalajara. En 1992 tuve la oportunidad de cantar fuera de esta ciudad gracias al maestro Alfredo Domínguez quien me recomendó para un rol de Ecco en la ópera Ariadne Auf Naxos (R. Strauss) en Bellas Artes y que fue dirigida por Enrique Diemecke. Yo no me sabía el papel así que a pocas semanas del estreno lo preparé, primero solo con solfeo y luego ya en alemán, en tres días me aprendí la ópera, esta experiencia ha sido de lo más hermoso que me ha pasado en la vida. Ya estando en la Ciudad de México audicioné para entrar al Coro de la Opera, me aceptaron pero por razones personales no me pude quedar, desafortunadamente. Regresé y tuve la suerte de cantar el papel de Kate Pinkerton en Madame Butterfly (Puccini) al lado de Cristina Gallardo-Domás y Stephen O’Mara. Vinieron otras oportunidades valiosas como Annina en La Traviata (Verdi) al lado de la gran Winifred Faix Brown,  Lola de Cavalleria Rusticana (Mascagni) , Valencianne en La Viuda Alegre (Lehar) y Siebel en Faust (Gounod) entre otras.

¿Cómo ha sido la evolución de tu voz?

Comencé como soprano lírico. Cuando canté el papel de Oscar en Un Ballo In Maschera (Verdi) pude descubrir que mi voz podía fluir cómoda en registros muy agudos, así como en Carmina Burana (Orff) en que la voz se eleva al sobreagudo en el Dulcissime. El destino me ha llevado a hacer muchas cosas fuera de la escena operística, pero mi voz se ha seguido manteniendo en excelente estado, en el registro de soprano pues he seguido vocalizando y practicando.

¿Estás pensando en regresar?

Si ¡Ya es hora! Como te comento, me he seguido preparando y mi voz aunque ha cambiado quizá en color, se sigue manteniendo fresca, además el anhelo de estar en un escenario profesional nuevamente me atrae mucho. He estado preparando arias de ópera y canciones finas, aquello con lo que me siento más identificada. Mi voz ha madurado pero sigue siendo mi voz.

Cuéntanos de tu faceta de maestra de canto. ¿Por qué decidiste dar clases de técnica vocal?

Mi maestro de técnica posee una gran sabiduría. Con él aprendí ejercicios que me beneficiaron mucho en la impostación, en la seguridad, en la emisión de los agudos. Entonces yo he querido compartir y ayudar. Una buena respiración es indispensable, te oxigenas, te liberas. He querido ayudar entonces a quien se acerca a mí, no importa el género. El don que Dios me dio quiero regresárselo a través de las voces y talentos de mis alumnos. ¡Hasta aprendo de ellos! Me ha tocado recibir alumnos que no lograban afinar una sola nota, es un reto, pero he logrado enseñarlos y han dominado la importante musicalidad del canto. Me siento plena y feliz cuando escucho a mis alumnos cantar hermoso gracias a mi guía. Hay personas que nacen con el don del canto y poseen una voz divina aunque no se dedican a cantar profesionalmente, pero también hay gente que inicia de cero y logra convertirse en un buen cantante.

¿Cómo percibes el actual panorama musical de nuestra ciudad, de nuestro país?

Pienso que no hay mucho campo. Creo yo que no hay mucho interés en los directivos de cultura. No hay apoyo suficiente para conciertos, óperas, talleres. El pueblo merece una atención a sus necesidades de toda índole. No hay muchos foros. Desafortunadamente muchos artistas emigran o se retiran al no encontrar posibilidades para ejercer, para compartir su arte. Hay mucho talento en Guadalajara, pero faltan muchas oportunidades en montajes, audiciones, apoyos. Uno como artista debe ayudar a los demás compañeros artistas, no impedir su crecimiento ni sus oportunidades. La comunidad artística merecemos mayor atención.

Platícanos que arias o roles operísticos te son favoritos, qué te gusta cantar especialmente:

Cercanas a mi hay muchas obras. Me gusta mucho Madame Butterfly, su gran aria Un bel di vedremo me encanta al igual que Si, Mi chiamano Mimí (La Boheme) con esa hermosa línea de canto que exige, esos pianissimi que cantaba Gilda Cruz-Romo a quien admiro mucho y en su oportunidad se portó muy amable conmigo. También Sempre Libera de La Traviata, recuerdo a Winnifred F. Brown que lo cantaba con tal convicción y belleza, yo la veía, su respiración, su seguridad y aprendí bastante de ella. Otra ópera fascinante es Turandot (Puccini), cantar el rol titular o el de Liú es de ensueño.

Por último cuéntanos de los coros infantiles que diriges:

En años recientes me he dedicado a formar coros de niños en distintas Parroquias. Mi deseo es que los niños tengan acceso a la música de forma hermosa y divertida, que su mirada sea hacia el arte, hacia la música y no a los peligros que hay en la calle, en la televisión y en algunos géneros musicales. Yo me he dedicado a vocalizarlos, darles clases, es como un apostolado. Voy a ciertas colonias y allá realizamos conciertos buscando acercar a mucha gente a la cultura. Quiero que la gente ame la música y la ópera. Ante un hermoso Ave Maria la gente reacciona de manera sincera y sucumbe ante la belleza y pureza de los grandes compositores. Mi misión es atraer mucha gente al maravilloso universo de la ópera ya sea como cantante o como público. Y como te dije anteriormente, hay que devolverle a Dios el don que nos regaló.

 

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